sábado, 22 de noviembre de 2008

Como cambian las cosas.

Hasta hace unos meses, una invitación a algún evento con barra libre era casi insuperable. Ahora cuando mis amigos, emocionados, me invitan a una fiesta con barra libre y/o alcohol barato, yo siempre digo "muy bien ¿y qué más? Lo que antes me parecía lo más atractivo ahora es lo que me aleja. Lo triste es que los organisadores de las fiestas y eventos no se preocupan en ofrecer algo a los conductores designados, aunque sea uno o dos refrescos de cortesía. ¿No existe alguna ley que regule eso? Debería.

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